Por Toni López
Que tengas una Feliz Navidad. Me
alegro de verte, cuanto tiempo, que bien te están sentando los años, estas
estupendo, mas delgado,…que si patatín, que si patatán. Hay que ver como se
agradecen este tipo de comentarios cuando sabes que son sinceros, pero también
es maravilloso comprobar como se activa ese sentido “extra”, para en ocasiones,
ser capaz de discernir entre quien te habla de corazón y quien quiere meterte
un gol por la escuadra. Se nos enciende ese chip” y, aunque no es fiable al
cien por cien, detectamos esas palabras que, aunque te halaguen, no te llegan
al alma. “Useasé” que hay algunos a los que claramente se les ve el plumero. La
palabreja falsedad significa falta de verdad en el individuo. Las falsedades podrían
ir desde las “mentirijillas“ piadosas, de esas que salen “solas” y se
justifican diciendo que te las han dicho para no hacerte daño, hasta las
maliciosas, que se dicen con toda la mala leche del mundo.Como decía Cicerón,
las vanas pretensiones caen al suelo como las flores, o como lo diríamos
nosotros ahora en plena crisis, la falsedad del billete, se demuestra
“rascándole el hilico”. Una prima suya es la hipocresía, que sabe muy bien
fingir los sentimientos contrarios a los que realmente siente. En el ámbito
judicial, si se puede demostrar, la falsedad es un delito, ya que cambia la
verdad para obtener algún tipo de beneficio. En filosofía, los pensadores más
profundos consideraban la falsedad como aquello que se opone a la verdad. Y
como la verdad nos hace libres, en ocasiones, algunos somos rehenes de nuestras
palabras.

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